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Como directivos comprometidos con una buena gobernanza corporativa, debemos tener como pilar una gestión fundamentada en los riesgos que tiene nuestra organización, y no es solo saber cómo estos nos impactan a nivel operativo o económico, es identificar como impactan en la reputación de la marca, el posicionamiento, las partes interesadas, y por supuesto, en el cumplimiento del plan estratégico definido, todo esto en su conjunto lo podemos llamar costo de oportunidad.

Debemos entender:

1.     Que  como organización tenemos: a) Riesgos inherentes del negocio, es decir aquellos riesgos mas técnicos que asumimos en nuestra industria y que son identificados en una matriz técnica; b) Riesgos estratégicos, que son conformes nuestras decisiones, proyecciones o no entendimiento de nuestro propio contexto; c) Riesgos externos y emergentes, lo llamaremos a los fines de este documento, a aquellos que pueden impactarme por cambios industriales, económicos, sociales y políticos y que pueden cambiarnos el contexto del negocio.

2.     Que los riesgos son transversales, es decir, no son aislados, no operan en categorías diferenciadas y pueden tener más de un impacto; cuando se materializa uno, definitivamente impactará en otro y en algunos casos se materializa un efecto dominó.

3.     Lograr información adicional sobre las tendencias de los riesgos y cuál es el apetito de los accionistas sobre los mismos.

En ese “Bien hacer directivo” lo importante es que procuremos un equipo gestor de riesgos capaz y comprometido, con informes claros, precisos, así como unos canales de divulgación eficientes, no burocráticos y por sobre todo transparentes.

Cibeles Jimenez